3 PRÁCTICAS SEXUALES DEL SIGLO XXI: CHEMSEX, DOGGING Y SWINGER

3 PRÁCTICAS SEXUALES DEL SIGLO XXI: CHEMSEX, DOGGING Y SWINGER

3 PRÁCTICAS SEXUALES DEL SIGLO XXI: CHEMSEX, DOGGING Y SWINGER

CHEMSEX: derivado de las palabras en inglés Chemical (químico) y sex (sexo), esta práctica sexual considerada como peligrosa, original de Inglaterra pero que ya se ha puesto de moda en nuestro país, consiste en consumir una buena una mezcla de drogas sintéticas buscando por un lado,  la pérdida de conciencia y por otro, aguantar varios días sin dormir para realizar prácticas sexuales indiscriminadas en forma de orgías con desconocidos. En los inicios se relacionaba con el colectivo de LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) pero a día de hoy también incluye a los heterosexuales. La investigación de tal fenómeno no se ha hecho esperar y los resultados encuentran que gran parte de los participantes de esta práctica muestran niveles bajos de autoestima y confianza.

 

 

DOGGING: esta práctica incluye la diada de las consideradas como parafilias sexuales: exhibicionismo y voyerismo. Tanto su nombre en inglés (dog) como su traducción al español, cancaneo (can)  hacen alusión a la postura obligada de los participantes: la  del “perrito”, en los casos de relaciones entre heterosexuales o a la conducta de disimulo de los mirones de pasear al perro en las zonas donde se practica sexo. Cuando los participantes son homosexuales recibe el nombre de cruising. Se trata de sexo ocasional, rápido y con desconocidos, en un lugar público (parques, baños, playas, aparcamientos, etc), que generalmente se pactan de antemano a través de las redes sociales de contactos, donde se encuentran aquellos que van a mantener relaciones y los que van a mirar, pudiendo participar o no activamente. En los casos extremos, la explicación del comportamiento exhibicionista y voyerista, se inserta en cuadros clínicos fóbicos y ansiosos provocados por sentimientos de culpa y en concreto, la personalidad voyer, suele aparecer en personas tímidas e inseguras, que durante la adolescencia tuvieron dificultad para iniciar o mantener relaciones sexuales, y que recibieron una estricta educación en la infancia.

 

 

SWINGER: más conocidos como “intercambio de parejas”, que a diferencia del dogging, no tienen lugar en sitios públicos sino en locales específicos en busca de relaciones sexuales con otras parejas de mutuo acuerdo. Se trata entonces de la emergencia social de una nueva forma de relación donde se replantea el principio de la exclusividad, sin que implique la  disolución del compromiso. Los intercambistas son considerados individuos que transforman el concepto de pareja como un producto histórico de la modernidad.

 

Psicóloga en Cáceres y Salamanca. Aurora Gardeta

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