FANTASÍAS ERÓTICAS: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

FANTASÍAS ERÓTICAS: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

FANTASÍAS ERÓTICAS: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

Según un estudio publicado por la Universidad de Granada, con una muestra de 2250 españoles de entre 18 y 73 años, las fantasías sexuales favorecen el deseo y la excitación, ambos aspectos de la relación que  son indicadores de salud sexual.

Pero, ¿cuáles son las fantasías  que tienen hombres y las mujeres?

Allí donde el hombre tiene más fantasías sexuales voyeristas, es decir, observar una escena erótica (como por ejemplo visionar a una mujer masturbándose sin que ella lo sepa, ver como otras parejas mantienen relaciones sexuales) la mujer fantasea más con imágenes exhibicionistas (ser vista manteniendo relaciones sexuales).

El desempeño de roles activos y pasivos también nos diferencia a unos de otras: así como el hombre fantasea más con situaciones de poder  y dominación (dominatrix) probablemente muy relacionados con los atributos masculinos (de fortaleza, actividad y control) acorde con la propia transacción sexual (el hombre es el que simbólicamente “da”, es decir, penetra), la mujer incluye fantasías de ser dominada o forzada en su repertorio (también la anatomía sexual femenina está dispuesta para simbólicamente recibir-someterse, esto es, ser penetrada).

El riesgo y la tensión son elementos contenidos en las fantasías de ambos sexos, puesto que ambos reproducen (de nuevo, simbólicamente hablando) la reacción fisiológica contenida en los orgasmos (contracciones musculares provocada por la tensión muscular): fantaseando con ser descubiertos mientras se mantienen relaciones o simplemente  que exista un riesgo de que eso suceda.

 También encontramos otras fantasías conjuntas que conectan con la curiosidad del ser humano: el gusto por lo desconocido, siendo éstos incluidos en las escenas eróticas.

Y por último el juego de roles, que para los  hombres suponen imágenes que combinan elementos “contradictorios”  resultando una combinación atrayente (“enfermera cachonda, estudiante mala”) y la mujer busca “patrones varoniles” como el hombre rudo, fuerte y primitivo, a veces relacionado con las llamadas profesiones de cuello “azul” (fontanero, butanero, albañil..)

Psicóloga en Cáceres y Salamanca. Aurora Gardeta.

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