PERSONAS CAPRICHOSAS: CÓMO CAMBIARLAS

PERSONAS CAPRICHOSAS: CÓMO CAMBIARLAS

PERSONAS CAPRICHOSAS: CÓMO CAMBIARLAS

Las personas caprichosas se definen como aquellas que reclaman que sus deseos sean satisfechos de inmediato, con independencia de la necesidad o utilidad de los mismos, que con frecuencia suele ser escasa o nula. El egoísmo a la hora de buscar su realización y la falta de empatía con el resto de personas que pueden verse perjudicadas por sus decisiones, es otro de los componentes incómodos que les representa.

Mantienen un paralelismo con cualidades infantiles de la personalidad, es decir, con los niños: máximos representantes de lo que en psicología llamamos pensamiento egocéntrico, que cuando aparece en la clínica del  adulto  dista de lo esperable para esa etapa evolutiva y se aleja de lo normativo.

Son incapaces de distinguir lo primordial de lo prescindible, y su inconsistencia se hace presente en sus relaciones, razonamientos y anhelos, pudiendo cambiar abruptamente sin lógica alguna puesto que los objetivos en su vida no están definidos y por tanto, saltan con facilidad de unas cuestiones a otras.

Resulta de la combinación de dos factores: por un lado, este compendio de características de personalidad entrañada en una dificultad para gestionar los deseos (y renunciar a ellos) y por otro, un bagaje social/familiar de apoyo que contribuye a su mantenimiento con el consentimiento de sus comportamientos.

A pesar de que siempre que hablamos de rasgos de personalidad, el proceso de cambio suele requerir de un trabajo profundo y liderado por un profesional, basándonos en su definición, podemos plantear su antagónico como receta de superación en la que incluiríamos: establecer prioridades jerarquizándolas, aprender a distinguir lo superficial de lo importante, analizar el porqué  de los deseos bajo el razonamiento lógico, preguntarse por la necesidad/utilidad de cada uno de ellos ponderando sus consecuencias (para uno mismo y para los demás) . Demorar la consecución de los objetivos y establecer renuncias. Y si además añadimos el apoyo del entorno (de los seres queridos), las estrategias irían en la línea de poner límites, evitando reforzar sus flaquezas, responsabilizándolos de sus actos y alentándolos a seguir su progreso confiando en su capacidad para reponerse  de la frustración.

A todos aquellos que reconocéis entre estos párrafos a una persona caprichosa, un consejo: si le quieres, no le protejas. Así le haces más débil.

Psicóloga en Cáceres y Salamanca. Aurora Gardeta

Noticias relacionadas

También te pueden interesar estas noticias.

CONCLUSIONES PRECIPITADAS

¿Podrías explicar las razones para cada una de las siguientes situaciones?
1. Juan solicita un aumento de sueldo y se…

LOS INTENTOS DE CONTROL, DESCONTROLAN

CON LAS MEJORES INTENCIONES SE OBTIENEN LA MAYORÍA DE LAS VECES LOS PEORES EFECTOS. OSCAR WILDE
Esta frase puede resultarnos,…

LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN

Ante las enfermedades físicas, del cuerpo, hay una llamada hacia la prevención, y es algo que celebramos, y una llamada…

CÓMO ES LA PRIMERA VISITA A UN PSICÓLOGO

LA PRIMERA VISITA AL PSICÓLOGO
Sabemos que a veces tomar la decisión de buscar ayuda psicológica no es sencillo. No…

DE ADICCIONES, OBSESIONES Y OTROS MOSTRUOS

Cuando hablamos de adicciones tendemos a pensar en el abuso del alcohol, pastillas, cannabis u otro tipo de drogas. Sin…

LA GENERACIÓN DEL YO Y MI MÓVIL: UNA VERDADERA HISTORIA DE AMOR

Todo empezó por casualidad: ojeando una editorial bien interesante, me topé con un libro titulado: “desde mi ático” que pronto…